El trabajo de los detectives

18.02.2022

Los detectives no "espían"

Algunos medios publican en ocasiones noticias periodísticas en las que se mencionan la contratación de detectives privados para encargos de "espionaje".

La RAE atribuye a la palabra "espiar" dos acepciones: 1) "Acechar, observar disimuladamente a alguien o algo"; y 2) "Intentar conseguir informaciones secretas de un paía o empresa".

El "espionaje" de la segunda acepción remite a ciertas conductas típificadas penalmente como delitos contra la intimidad, el derecho a la propia imagen y la inviolabilidad del domicilio. Esa modalidad de "espionaje", entendido como descubrimiento y revelación de secretos, está castigado en los arts. 197 y ss. del Código Penal con penas de hasta 5 años de prisión.

La actividad de los detectives no puede compararse ni de lejos con ninguna de las formas de "espionaje". El "espionaje" es una actividad ilícita. Los detectives nunca actúan de manera arbitraria o caprichosa. Las investigaciones privadas de los detectives están sustentadas por la legitimidad de los clientes contratantes. La legitimidad es el derecho a obtener la información objeto del encargo al detective. Las personas físicas o jurídicas solicitantes de los servicios de detectives deben acreditar el interés legítimo que alegan para una concreta investigación; y los detectives están obligados a dejar constancia de ese interés legítimo en el expediente de contratación e investigación que se aperture.

El respeto de los derechos de los clientes y de los sujetos investigados por los detectives. está garantizado. Los detectives tienen prohibido investigar la vida íntima de las personas que transcurra en sus domicilios u otros lugares reservados; tampoco pueden utilizar en los servicios de investigación medios personales, materiales o técnicos que atenten contra el derecho al honor, a la intimidad personal o familiar o a la propia imagen, o al secreto de las comunicaciones o a la protección de datos de las personas investigadas.

El trabajo de los detectives

Los detectives ejercen funciones de seguridad privada y prestan, con carácter exclusivo y excluyente, servicios de investigación en relación a personas, hechos o delitos sólo perseguibles a instancia de parte. La actividad profesional está regulada en la Ley 5/2014, de 4 de abril, de Seguridad Privada.

Las investigaciones privadas que realizan los detectives, en nuestro marco constitucional, contribuyen a promover las condiciones para que la seguridad, la libertad, la igualdad y la justicia sean reales y efectivas.

El contenido de los servicios de investigación de los detectives es muy amplio, y abarca el conjunto de averiguaciones necesarias para obtener y aportar, por cuenta de los clientes legitimados, la información y pruebas sobre conductas o hechos privados relativos al ámbito económico, laboral, mercantil, financiero y, en general, a la vida personal, familiar o social (nunca la que se desarrolle en los domicilios o lugares reservados).

Los detectives pueden ser contratados para obtener información necesaria que garantice el normal desarrollo de actividades que tengan lugar en ferias, hoteles, exposiciones, espectáculos, certámenes, convenciones, grandes superficies comerciales, locales públicos de gran concurrencia o ámbitos análogos.

Los detectives están habilitados para realizar investigaciones de naturaleza penal. En este ámbito, consiguen información y pruebas sobre delitos perseguibles a instancia de parte. Estas investigaciones deben ser contratadas por las personas legitimadas en el proceso correspondiente.

Cada detective, con total independencia y libertad, decide si acepta o no un encargo. Una vez que comienza una investigación, determina, con plena autonomía, las acciones más adecuadas a seguir, siempre respetando el ordenamiento jurídico.

Confidencialidad y reserva

Una de las notas distintivas de la actividad de los detectives privados es la obligación de confidencialidad y reserva sobre las investigaciones. Los detectives tienen prohibido facilitar datos o informaciones sobre los encargos de investigación que asumen, o que han ejecutado. Únicamente pueden conocer el contenido de las investigaciones las personas que las encomiendan y los órganos judiciales y policiales competentes.

Los detectives tienen una especial obligación de colaborar con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para asegurar el buen fin de las actuaciones tendentes a preservar la seguridad pública, y deben comunicar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad competentes, tan pronto como sea posible, cualesquiera circunstancias o informaciones relevantes para la prevención, el mantenimiento o restablecimiento de la seguridad ciudadana, así como todo hecho delictivo del que tuviesen conocimiento en el ejercicio de su actividad o funciones, poniendo a su disposición las pruebas relacionadas con los mismos.

Los informes de investigación privada de un despacho de detectives son reservados. Sólo mediante requerimiento judicial, o solicitud policial relacionada con el ejercicio de sus funciones en el curso de una investigación criminal o de un procedimiento sancionador, se podrá acceder al contenido de las investigaciones realizadas por los detectives privados.

El trabajo de los detectivos está sujeto al control de la autoridad competente. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad establecen planes de inspección de los despachos de detectives privados. Las inspecciones tienen por finalidad comprobar que los detectives cumplen la legislación aplicable.

Tal es la confianza que los poderes públicos y la sociedad confieren a la actividad de los detectives que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en sus labores de inspección de los expedientes de investigación, deben limitarse a comprobar la existencia de los encargos, sin entrar en su contenido, salvo que algún asunto se encuentre relacionado con alguna investigación judicial o policial, o con un expediente sancionador.

La honradez, rectitud, lealtad, veracidad y el cumplimiento de la legalidad son cualidades que sobresalen en cualquier actuación de un detective. Estos valores son la razón de la confianza entre los detectives y sus clientes, y la base de la dignidad de la profesión.

La habilitación del detective

En España, la habilitación como detective la concede la Dirección General de la Policía a personas que tienen una excelente preparación técnica y académica, puesto que tienen un título universitario de grado en el ámbito de la investigación privada que acredite las competencias necesarias, o bien los conocimientos de investigación privada que reconoce el Ministerio del Interior.

El documento que identifica y distingue a un auténtico detective es la Tarjeta de Identidad Profesional (TIP).

Los despachos de detectives están inscritos en el RNSP del Ministerio del Interior con su número correspondiente.

La actividad de los detectives está sujeta a la autorización y control de la Dirección General de la Policía y del Ministerio del Interior. Además, las reglas deontológicas de la profesión señalan la correcta ejecución de los encargos y aseguran la legalidad y profesionalidad del trabajo de los detectives.

Antonio J. García-Berbel

Abogado, Dr. en Derecho. Detective.